El Gobierno aceptará en Diputados los cambios del Senado a la reforma del BCRA
Sin los dos tercios para insistir con el texto de agosto, el oficialismo se resigna a convalidar la remoción por mayoría absoluta solo en el Senado. La mesa política del martes 29 cierra la definición.

El oficialismo ya no discute si pelea la letra chica: discute cómo cerrar la ley. El Gobierno prevé aceptar en Diputados los cambios que el Senado introdujo a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, pese a que esa modificación toca el nervio que más le importaba a Javier Milei: cuán difícil sería sacar a las autoridades de la entidad. La definición todavía se ordena puertas adentro y será uno de los puntos de la mesa política del martes 29, pero la lectura predominante en Nación es clara: conviene convalidar y convertir el proyecto en ley.
La diferencia está concentrada en el artículo 3. El texto que Diputados sancionó el 26 de agosto exigía dos tercios de los presentes en ambas cámaras para remover al presidente, al vicepresidente y a los directores del Central. El Senado borró ese esquema y dejó designación y remoción exclusivamente en manos de la Cámara alta, por mayoría absoluta. Ese artículo particular se aprobó 66 a 2, con el peronismo acompañando la modificación aunque hubiera rechazado la reforma en general. La aritmética constitucional hace el resto: cuando la revisora altera un artículo con dos tercios, la cámara de origen necesita la misma mayoría agravada para insistir con su redacción. Hoy ese número no está.
Sin los dos tercios para insistir con el texto de agosto, el oficialismo se resigna a convalidar la remoción por mayoría absoluta solo en el Senado. La mesa política del martes 29 cierra la definición.
En el armado legislativo lo reconocen sin vueltas. “No está el número para revertirlo, aunque es lo que queremos. Lo importante es que salga la reforma”, resume un funcionario metido en las conversaciones. Otro dirigente del bloque oficialista coincide en que todavía falta el sello formal, pero ve “difícil” cualquier intento de insistencia. Aceptar la versión senatorial alcanza con mayoría absoluta de los presentes; pelear el blindaje original exige un umbral que el oficialismo no reúne sin el peronismo.
Milei, en cambio, sigue prefiriendo el procedimiento más exigente. Cerca del Presidente argumentan que una mayoría agravada refuerza la independencia institucional y entorpece que un vuelco político desplace rápido al directorio. La discusión se cruza además con el futuro de Santiago Bausili: el Ejecutivo quiere avanzar después con su acuerdo formal en el Senado y busca un régimen que dé estabilidad a las autoridades. Paradójicamente, el cambio aprobado por la Cámara alta baja el listón para una eventual remoción respecto del diseño original de Diputados.
Para la Casa Rosada, sin embargo, el paquete de fondo pesa más que la disputa por un artículo. La reforma fija como objetivo principal del Banco Central preservar el valor de la moneda, elimina los adelantos transitorios al Tesoro, restringe el financiamiento directo o indirecto del sector público, limita la transferencia de utilidades contables y redefine reglas sobre reservas. Después de dos votaciones en el Congreso, la prioridad es evitar que el forcejeo por el mecanismo de destitución demore otra vez todo el expediente.
El calendario empuja en la misma dirección. Fuentes del oficialismo ubican la reforma del Central entre los temas de la mega sesión que Diputados apunta para el 7 de octubre, junto con el proyecto de Malvinas y la iniciativa en Discapacidad que regeneró la tregua con aliados. Tras semanas de malestar, el oficialismo recuperó control de la agenda: octubre será de Malvinas, Discapacidad, Banco Central y, más adelante, Presupuesto 2027. La oposición intenta sostener en el centro el debate por endeudamiento y mora.
El Senado ya había dejado el mensaje el jueves: 46 a favor y 22 en contra en general, con el oficialismo aceptando modificar el artículo en la negociación con la oposición dialoguista, incluso cuando desde la Casa Rosada hubo intentos de última hora para sostener el texto de agosto. Ahora la pelota vuelve a Martín Menem y a una Cámara baja que puede sellar la ley… o estrellarse contra una pared de dos tercios.
La foto política es de pragmatismo forzado. El Gobierno celebra el mandato único y el cierre del grifo de emisión, pero resigna el blindaje que Milei quería para el directorio. Sin dos tercios, la opción realista es convalidar los cambios senatoriales y pasar página. El test del 7 de octubre dirá si esa resignación alcanza para transformar la reforma en ley antes de que el calendario electoral vuelva a comerse la negociación.

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