Inflación mayorista: el IPIM saltó al 2,1% en agosto por el petróleo
El INDEC midió 2,1% de inflación mayorista en agosto, el mayor alza en tres meses. Petróleo crudo y gas subieron 8% y explicaron buena parte del rebote; el índice acumuló 19,1% en ocho meses y 29,8% interanual, por encima del IPC de agosto.

Los precios mayoristas volvieron a acelerarse en agosto. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC trepó 2,1% respecto de julio, el mayor avance de los últimos tres meses, y cortó dos meses consecutivos de desaceleración tras el 0,8% de julio y el 1,1% de junio.
La cifra quedó por encima de la inflación minorista del mismo mes, que había marcado 1,7%. El organismo explicó el resultado por un aumento de 2,1% en los productos nacionales y de 2,9% en los importados. Con estos números, el IPIM acumuló 19,1% en los primeros ocho meses de 2026 y 29,8% en la comparación interanual.
El INDEC midió 2,1% de inflación mayorista en agosto, el mayor alza en tres meses. Petróleo crudo y gas subieron 8% y explicaron buena parte del rebote; el índice acumuló 19,1% en ocho meses y 29,8% interanual, por encima del IPC de agosto.
El motor del rebote fue energético. Dentro de los productos nacionales, la división de petróleo crudo y gas avanzó 8% mensual y aportó 0,71 puntos porcentuales al nivel general. Junto con los productos refinados del petróleo (0,14 puntos), el bloque energético explicó cerca de 0,85 puntos del alza. Un mes antes, ese mismo rubro había caído 9,2% y restado casi un punto al índice: el giro de julio a agosto es, por sí solo, de más de 1,6 puntos de incidencia.
El encarecimiento local del crudo acompañó el mercado internacional. El Brent promedió cerca de u$s91 por barril en agosto, frente a unos u$s84 en julio, una suba cercana al 9% asociada a restricciones de oferta en Medio Oriente. Como el IPIM tiene un peso mayor de bienes transables que el IPC, suele reaccionar antes a shocks de commodities y a movimientos del tipo de cambio.
También aportaron los productos agropecuarios (+2,2%, con 0,25 puntos de incidencia), alimentos y bebidas (+1,4%, 0,17 puntos) y vehículos automotores, carrocerías y repuestos (+1,6%, 0,10 puntos). En el índice de precios básicos del productor (IPP), los productos primarios subieron 4,6% y los manufacturados con energía eléctrica, 1,3%.
La foto acumulada del año refuerza la asimetría sectorial. Petróleo crudo y gas llevan 53,9% de alza entre enero y agosto; la energía eléctrica, 48,4%; los refinados, 31,3%. En el otro extremo, vehículos, máquinas y equipos, y productos metálicos básicos crecieron mucho menos. Los importados acumulan 11,6% en lo que va del año, por debajo del promedio general.
Para el Gobierno, el dato llega en plena negociación del Presupuesto 2027 y después de celebrar la desaceleración del IPC. El oficialismo insiste en que la baja de precios al consumidor es el ancla del programa; el rebote mayorista, impulsado por un shock externo de energía, complica esa narrativa porque anticipa presión posible sobre costos de transporte, insumos industriales y tarifas relacionadas.
Analistas privados marcaron que agosto combinó una suba moderada del dólar con un salto fuerte del petróleo, y que por eso la presión se concentró en componentes energéticos. Consultoras cercanas al sector productivo advirtieron que una inflación mayorista que no cede en energía y primarios puede filtrarse a precios finales en los próximos meses, sobre todo si el crudo se mantiene alto.
No hay traslado mecánico del IPIM al IPC: el primero mide la etapa mayorista de bienes, el segundo incorpora servicios y márgenes de comercialización. Aun así, cuando los mayoristas corren por encima de los minoristas durante varios meses, suelen aparecer alertas en la cadena de costos. Agosto revirtió la secuencia de julio, cuando el IPC había bajado a 1,7% y el IPIM había perforado el 1%.
El próximo capítulo se juega en septiembre. Si el petróleo internacional se estabiliza y el tipo de cambio no se acelera, el IPIM podría volver a desacelerar. Si el shock energético se prolonga, el Gobierno enfrentará un dilema: sostener el relato de desinflación mientras los precios de insumos energéticos y agropecuarios siguen empujando la etapa mayorista.
Por ahora, el mensaje del dato es claro. La inflación al consumidor bajó en agosto; la mayorista, no. El 2,1% del IPIM, con el petróleo como protagonista, deja una señal incómoda para la Casa Rosada en un año que ya se escribe en clave electoral.

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