Jubilados: endeudamiento récord con el sector informal y mora en alza
Más de 4 millones de jubilados tienen deudas activas y 1,36 millón con entidades no bancarias, el máximo en seis años. La mora en ese grupo creció 157% entre agosto 2024 y julio 2026, mientras la irregularidad familiar del crédito llegó al 18% en julio.

La presión sobre los bolsillos de los adultos mayores dejó de ser un dato aislado y pasó a dibujar un mapa más amplio: más deuda, más mora y más gente que vuelve al trabajo informal para llegar a fin de mes. El cuadro combina cifras oficiales de crédito, estudios privados y testimonios que describen un círculo difícil de cortar.
Según datos del Banco Provincia citados en la cobertura, unos 4 millones de jubilados mantienen saldos activos, un 5% más que en 2022. Casi la mitad de ese universo, 1,36 millón de personas, se endeudó con entidades no financieras. Ese número es el más alto de los últimos seis años registrados por el Banco Central. Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, lo resume con dureza: los prestamistas fuera del circuito bancario suelen operar con tasas todavía más agresivas, y las sumas, aunque chicas, se usan para alquileres, expensas o urgencias familiares.
Más de 4 millones de jubilados tienen deudas activas y 1,36 millón con entidades no bancarias, el máximo en seis años. La mora en ese grupo creció 157% entre agosto 2024 y julio 2026, mientras la irregularidad familiar del crédito llegó al 18% en julio.
Entre diciembre de 2024 y febrero de 2026, 203 mil jubilados ingresaron al circuito de endeudamiento con entidades no financieras que monitorea el Central. Un estudio de la Universidad de Avellaneda, con base en datos oficiales, advierte que el fenómeno se concentra en comercializadoras, financieras de consumo y mutuales con tasas marcadamente superiores a las del sistema tradicional. Tras la suspensión de los préstamos directos de Anses, el informe sostiene que los adultos mayores quedaron sin una red de contención regulada y con tasas protegidas, y que el sector informal absorbe a quienes ya están al margen del banco formal por sobreendeudamiento o ingresos insuficientes.
Las tasas nominales anuales de los proveedores no financieros de crédito y de las empresas no financieras emisoras de tarjetas se ubicaron en febrero de 2026 en 144% y 87%, respectivamente, según el Banco Central. Ese encarecimiento se traduce en impagos: la proporción de adultos mayores con irregularidades en sus pagos pasó del 2,8% al 6,7% entre agosto de 2024 y julio de 2026. En personas, el salto fue del 157%: de 234.724 a 603.441, según números del Banco Provincia. Analytica midió, para el conjunto de los argentinos, una deuda mediana en mora de $577 mil, y señaló que el 42,2% de los endeudados tiene un crédito total con atraso inferior a $500 mil.
El caso de Elisa, de 77 años, ilustra el encadenamiento. Sigue trabajando con encargos de restauración. Tomó un crédito de $2 millones para cancelar deudas chicas y quedó con cuotas de $130 mil. Cuando las expensas se duplicaron, pasó a financiar medicamentos con tarjetas porque el PAMI recortó coberturas. Llegó a un saldo de $300 mil, le cortaron otra tarjeta y necesitó ayuda familiar para refinanciar. El patrón se repite: se pide un préstamo para tapar un agujero y el agujero se agranda.
Ese apriete empuja a muchos a volver al mercado laboral. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026, las personas ocupadas de más de 65 años crecieron 4,5%, unas 27 mil incorporaciones. El estudio de Avellaneda remarca que no se trata de un retiro digno: en el cuarto trimestre de 2025 la precariedad laboral alcanzó al 61,6% de las mujeres mayores de 65 y al 55,6% de los varones. Semino describe oficios de baja calificación —remises, serenos, cuidados— incluso entre quienes tuvieron mejores condiciones en su vida activa. En el Gran Buenos Aires, la proporción de adultos mayores ocupados pasó de cerca de uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia fines de 2025.
El mismo mapa de mora se ve en el crédito a las familias en general. Un informe de Eco Go y la Universidad Austral, con estadísticas del Banco Central, midió irregularidad por monto del 18% en julio, medio punto más que el mes anterior y 10,3 puntos más en un año, con 21 meses consecutivos de suba. Los proveedores no financieros explican el 14,6% del crédito nacional, pero su mora por monto llega al 31,3%, contra 15,8% del sistema financiero. La mora operativa, que excluye ciertos créditos en situación 5, se ubicó en 11,8% y empezó a mostrar una meseta.
Por provincias, La Rioja, Santa Cruz y San Luis lideran la mora por monto; Entre Ríos, CABA y La Pampa muestran los niveles más bajos. La tasa de deudores con mora promedió 26,6% a nivel nacional. Equilibra, a su vez, midió que la mora empresaria pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de 2026, con más problemas en pymes, construcción y comercio, y mejor cumplimiento en minería, energía e intermediación financiera.
Semino agrega otra pieza del engranaje: paquetes de servicios bancarios que incluyen adelantos de jubilación con interés, y seguros no pedidos. El Instituto Argentina Grande reportó que 3,4 millones de personas están clasificadas como deudores “irrecuperables” (un año o más de atraso) y que la mitad de ese grupo adeuda $77.900 o menos. Hernán Herrera, del mismo instituto, remarca que los adultos mayores no están ajenos al ajuste y que volver a trabajar para pagar medicamentos o servicios se volvió una nueva normalidad.
El cuadro que queda es político y social a la vez: sin una red de crédito protegida, con tasas altas fuera del banco y con haberes que no alcanzan, la deuda deja de ser un problema contable y pasa a ser una forma de administrar la vejez.

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