El FMI monitorea la mora de los hogares, pero descarta riesgo para la estabilidad financiera
Desde Washington, el Fondo dijo que sigue de cerca el alza de la morosidad familiar, relativizó el impacto por el bajo endeudamiento y confirmó que la tercera revisión del acuerdo arranca la semana del 21 de septiembre.

El Fondo Monetario Internacional reconoció este jueves que sigue con atención el reciente aumento de la morosidad de los hogares en la Argentina, pero descartó que, por ahora, ese deterioro represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera. El mensaje llegó desde Washington, en una conferencia de prensa en la que la vocera Julie Kozack también confirmó el calendario de la tercera revisión del programa vigente.
“Estamos siguiendo de cerca el reciente aumento en las tasas de morosidad de los hogares; sin embargo, no consideramos que esto represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera del país”, afirmó Kozack. La funcionaria relativizó el impacto al subrayar que el endeudamiento familiar se mantiene en niveles bajos frente a la región: ronda el 8% del producto bruto interno, por debajo de muchos países de América Latina.
Desde Washington, el Fondo dijo que sigue de cerca el alza de la morosidad familiar, relativizó el impacto por el bajo endeudamiento y confirmó que la tercera revisión del acuerdo arranca la semana del 21 de septiembre.
El organismo también miró la solidez del sistema bancario. Según Kozack, las entidades cuentan con niveles adecuados de capital y liquidez, y disponen de provisiones que cubren más del 85% de sus préstamos en mora. En ese marco, el Fondo entiende que el incremento de los atrasos no compromete, al menos por ahora, la solidez del sistema. Al mismo tiempo, remarcó que el sistema bancario argentino es “bastante reducido” y que, de cara al futuro, será clave profundizar los mercados de crédito y canalizar ahorro hacia inversión productiva, incluido el financiamiento de largo plazo como el hipotecario.
El diagnóstico llega en un momento en el que la mora familiar ya ocupa un lugar central en el debate económico. Estimaciones privadas ubicaron la irregularidad de los créditos a hogares cerca del 12,9% en julio, frente a alrededor del 3,6% en empresas, con casi seis millones de personas con atrasos de más de 90 días. El deterioro se concentra en préstamos personales y tarjetas, y golpea con especial dureza a los más jóvenes: entre los menores de 25 años, más de un tercio de los deudores registra demoras. La refinanciación de deudas tocó niveles récord, una señal de que el sistema busca acomodar cuotas sin que eso se traduzca todavía en una baja clara de los indicadores de irregularidad.
La semana pasada, el ministro de Economía, Luis Caputo, había señalado que en el Fondo no había preocupación abierta por la morosidad. La declaración de Kozack alinea esa lectura con un matiz: hay monitoreo, pero no alarma sistémica. La próxima misión técnica del staff para la tercera revisión del acuerdo está programada para comenzar la semana del 21 de septiembre, cuando el organismo volverá a evaluar la marcha del programa y las principales variables macroeconómicas.
En el mismo tramo, la vocera volvió a elogiar la trayectoria de estabilización. Destacó dos años consecutivos de superávit fiscal primario por primera vez en quince años, la baja de la inflación a cerca del 30% anual, el retorno del crecimiento, la reducción de la pobreza y la recomposición de reservas internacionales. También subrayó el fortalecimiento de la confianza de mercado, visible en menores costos de endeudamiento, mejoras de calificaciones y una cartera creciente de proyectos de inversión privada.
De todos modos, Kozack insistió en que la prioridad sigue siendo reforzar la resiliencia: seguir acumulando reservas, reducir riesgos de financiamiento, preservar el ancla fiscal y fortalecer marcos de política ante futuros shocks. Valoró, además, las propuestas para fortalecer el mandato y la independencia del Banco Central, al sostener que deberían contribuir a la desinflación y, con el tiempo, a una mejora de los ingresos reales de los hogares.
Sobre la distribución del crecimiento, reconoció que hasta ahora el impulso estuvo concentrado en energía, minería y agro, y que tanto el Fondo como las autoridades ven necesario ampliar esos beneficios. Mencionó trabajos para destrabar cuellos de botella de infraestructura —rutas y ferrocarriles de carga— y esfuerzos para profundizar el crédito de largo plazo. El mensaje, en síntesis, mezcla vigilancia sobre la cartera familiar con un respaldo a la dirección macro: la mora preocupa en el día a día de millones de hogares, pero el organismo no la lee, por ahora, como una amenaza a la estabilidad del sistema.

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