LLA y PRO se vuelven a sentar en Casa Rosada por un acuerdo hacia 2027
La Libertad Avanza y el PRO celebran su tercer encuentro formal en Casa Rosada para avanzar en una estrategia electoral común hacia 2027, con Santilli y los Menem recibiendo a Ritondo y De Andreis, mientras persisten diferencias por PASO, la Ciudad y la coordinación en Diputados.

La Libertad Avanza y el PRO volvieron a sentarse en Casa Rosada. Es el tercer encuentro formal de una mesa que busca, sin apuro por los nombres, una estrategia común de cara a 2027.
Por el oficialismo participaron el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados y vice de La Libertad Avanza, Martín Menem; y el responsable político del espacio, Eduardo “Lule” Menem. Del lado del PRO, el jefe del bloque en Diputados, Cristian Ritondo, y el secretario general nacional, Fernando de Andreis.
La Libertad Avanza y el PRO celebran su tercer encuentro formal en Casa Rosada para avanzar en una estrategia electoral común hacia 2027, con Santilli y los Menem recibiendo a Ritondo y De Andreis, mientras persisten diferencias por PASO, la Ciudad y la coordinación en Diputados.
La lectura oficial es clara: profundizar la coordinación a partir de coincidencias programáticas, consolidar el rumbo del gobierno y evitar que el voto contrario al kirchnerismo se disperse. Voces del Ejecutivo resumieron el objetivo como impulsar las transformaciones que el país necesita e impedir el regreso del kirchnerismo al poder.
El acercamiento empezó a formalizarse en agosto, cuando Karina Milei y Mauricio Macri retomaron el diálogo. De ahí salió una mesa que mezcla agenda legislativa con una eventual construcción electoral. En el encuentro del 27 de agosto ya se repasaron, provincia por provincia, los distritos donde el partido de Macri no gobierna, para mapear fortalezas territoriales. Las candidaturas, por ahora, quedan fuera de la mesa: Ritondo insistió entonces en que faltaba tiempo para hablar de nombres propios.
El tercer cara a cara llega, sin embargo, con una grieta fresca. Un día antes, en Diputados, la coordinación flaqueó a la vista de todos. La Libertad Avanza decidió dar quorum ante una sesión impulsada por la oposición; el PRO, en cambio, no bajó a los estrados hasta abierto el debate, con el argumento habitual de no colaborar en jornadas convocadas por el kirchnerismo. El episodio dejó en evidencia lo que el macrismo describe como una deuda de confianza y lo que el oficialismo vive como autonomía propia.
Hay, además, un intercambio de expectativas todavía sin cierre. El gobierno pretende que el PRO acompañe la reelección de Javier Milei. El PRO, de mínima, espera apoyo libertario para sostener la hegemonía amarilla en la Ciudad de Buenos Aires. En los dos encuentros previos no hubo avances sustanciales sobre esos dos puntos centrales.
Otro nudo es el de las PASO. Mientras el oficialismo empuja una reforma electoral y necesita mayorías en el Congreso —el proyecto vuelve el martes 15 a la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado—, dentro del PRO todavía no hay definición cerrada. La Casa Rosada ve en esa reforma una herramienta para ordenar el tablero de 2027; el partido de Macri mide costos internos.
Buenos Aires aparece como territorio crítico. La conducción bonaerense de La Libertad Avanza, con Sebastián Pareja, ya dialoga con dirigentes macristas y otros sectores para armar una alternativa competitiva frente al peronismo. El domingo pasado, Karina Milei, Santilli y Pareja compartieron en Lincoln el cierre de una prueba de doma con dirigentes del PRO, entre ellos el senador provincial Pablo Petrecca. No hubo anuncio partidario, pero la foto se leyó en clave política: Petrecca, que en 2025 compitió por fuera del acuerdo PRO–LLA, ahora habla de dejar diferencias atrás.
La tensión también se siente en la Ciudad. Horas antes del tercer encuentro, la legisladora porteña Pilar Ramírez —cercana a Karina Milei— publicó un video criticando la gestión en la zona sur por inseguridad, basurales, baches y falta de transporte. El dardo a Jorge Macri, que intenta gestos con la Rosada mientras su vínculo con Mauricio no atraviesa su mejor momento, sumó ruido justo cuando la mesa buscaba recomponer confianza.
Mauricio Macri, según quienes lo tratan, quiere agotar instancias para confluir. En paralelo, su exministro Hernán Lacunza recorre medios como precandidato amarillo. La mesa de Casa Rosada sigue, entonces, entre el deseo de un acuerdo nacional y la evidencia de que, en el Congreso y en el territorio, cada espacio todavía juega con reloj propio.
El tercer encuentro no resolvió candidaturas ni cerró la reforma electoral. Sirvió, otra vez, para sostener el canal: tres reuniones formales, un mapa provincial a medio armar y una sesión legislativa que mostró cuánto falta para que la coordinación deje de ser declaración y pase a ser disciplina de bloque.

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