ARGENTINAMÉXICOPARAGUAY
Newsletter
MARTES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026EDICIÓN ARGENTINA
Periodismo para entender
lo que pasa. Mis lecturas
Dólar blue$ 1.545Dólar MEP$ 1.539,9Dólar CCL$ 1.597,5Dólar oficial$ 1.530Brent$ 104.61+6,83%Soja$ 1,299.00−0,27%
Inflación

La inflación de agosto bajó al 1,7% y Caputo celebra el piso en 14 meses

El INDEC midió 1,7% en agosto, el ritmo más bajo en 14 meses y para un agosto desde 2017. El acumulado del año llega a 21,3% y la interanual a 33,5%, lejos del cero que prometía el Presidente.

"La inflación de agosto se ubicó en 1,7% mensual" (Diario Perfil)

El Instituto Nacional de Estadística y Censos midió este jueves una inflación de 1,7% en agosto. El número confirma la desaceleración que el mercado anticipaba tras el 2,1% de julio y se alinea con el consenso de consultoras y con el Relevamiento de Expectativas de Mercado, que había proyectado exactamente ese valor.

El ministro de Economía, Luis Caputo, salió de inmediato a celebrar el dato. En redes subrayó que el Índice de Precios al Consumidor nacional registró la menor suba desde junio del año pasado y el ritmo más bajo para un mes de agosto desde 2017. “Fue la más baja en 14 meses”, resumió el titular del Palacio de Hacienda, al tiempo que destacó una variación interanual de 33,5%.

El INDEC midió 1,7% en agosto, el ritmo más bajo en 14 meses y para un agosto desde 2017. El acumulado del año llega a 21,3% y la interanual a 33,5%, lejos del cero que prometía el Presidente.

Según el organismo estadístico, el índice acumula 21,3% en los primeros ocho meses de 2026. La lectura oficial mezcla alivio técnico y límite político: el oficialismo recupera un IPC por debajo del 2% después del rebote de julio, pero el resultado queda lejos de la promesa del presidente Javier Milei de que la inflación “empezaría con cero”.

El dato llega después de una señal porteña que ya había entusiasmado a Hacienda. En la Ciudad de Buenos Aires, el costo de vida de agosto también había marcado 1,7%, una caída fuerte frente al 2,9% de julio. Aunque las canastas no son idénticas, el índice distrital coincidió con la mediana del REM y con buena parte de las proyecciones privadas, que se habían movido entre 1,4% y 1,9%.

Las consultoras explicaban la desaceleración por un menor ritmo de alimentos, el fin de la estacionalidad de las vacaciones de invierno y una moderación relativa en rubros de recreación y turismo. Algunas mediciones privadas también detectaron una menor presión de alquileres, que atenuó el impacto de tarifas de luz, gas y agua dentro del rubro vivienda. Educación, vivienda y transporte, no obstante, siguieron entre los componentes con alzas por encima del promedio en varios estimadores.

Para el Gobierno, el 1,7% funciona como bocanada de oxígeno después de una racha de indicadores negativos de actividad. En julio, la industria manufacturera había caído con fuerza frente a junio y en la comparación interanual, y la construcción mostró un retroceso similar. El contraste entre una inflación que vuelve a perforar el 2% y una actividad que sigue floja concentra la discusión interna: un sector del oficialismo celebra el ancla de precios, mientras otro mira con inquietud la falta de drivers claros de recuperación.

El número también tiene efecto automático sobre bolsillos vulnerables. El porcentaje de agosto fija el ajuste de jubilaciones, pensiones y asignaciones que se liquidarán en octubre. En paralelo, la inflación de los trabajadores había mostrado una dinámica cercana al 1,7%, aunque con un golpe diferencial sobre jubilados y hogares de menores ingresos, según mediciones sectoriales conocidas en las últimas horas.

En el tablero político, Caputo capitaliza el dato justo cuando el Congreso discute mora familiar, discapacidad y la reforma de la carta orgánica del Banco Central. La baja del IPC refuerza el relato de estabilización que el Ejecutivo quiere sostener frente a aliados y mercados, pero no disuelve el debate sobre si esa desaceleración se traduce en alivio cotidiano. El propio Presidente había fijado una vara más agresiva; el 1,7% mejora el sendero, aunque mantiene la distancia con el cero.

El acumulado de 21,3% en ocho meses y la interanual de 33,5% describen un proceso de desinflación incompleto: más ordenado que el de 2024 y 2025, todavía lejos de una convergencia rápida. Agosto deja, en síntesis, un piso estadístico útil para Hacienda y una prueba abierta para la Casa Rosada: sostener la baja sin que la actividad y los ingresos reales queden otra vez a la zaga.

SEGUÍ LEYENDO

La conversación (0)

Comentarios visibles en este navegador.